Medio año ha transcurrido desde aquella aterradora madrugada en la zona centro sur de nuestro país. La reconstrucción está pendiente mientras las réplicas continúan y los expertos trabajan contra el tiempo y con escasos medios para determinar dónde y cuándo será el próximo.
REDACCIÓN SURLINK | OSORNO Este viernes 27 de agosto se cumplen seis meses del gran terremoto y tsunami del 27 de febrero, Terremoto de Cauquenes, que derrumbó la zona centro sur de Chile provocando la muerte de más de 500 compatriotas y que con sus 8,8 grados de magnitud se convirtió en el quinto más violento de la historia sismológica del mundo y el segundo en Chile, donde en 1960 ocurrió el “padre de todos los terremotos” instrumentalmente registrados del planeta: aquel conocido como Sismo de Valdivia de 9,3 grados de magnitud.Para quienes viv imos el Sismo de Valdivia en 1960 está más que claro que seis meses constituye un tiempo demasiado breve para olvidar, incluso para consolarse. Lo más probable es que quienes lo sufrieron no lo olvidarán jamás, y que este suceso trágico condicionará la sicología y la forma de ser de las nuevas generaciones que están creciendo en esa parte de nuestro país. Nosotros que fuimos niños en 1960 nunca hemos olvidado nuestro mega terremoto, a pesar de que han transcurrido más de 50 años de los sucesos. Por lo demás es bueno no olvidar, para aprender a mirar con más respeto a la naturaleza, asumiendo que no la hemos “conquistado” y que probablemente nunca la conquistaremos, por más que la soberbia siga envenenando el alma humana. En medio de las réplicas que siguen registrándose diariamente a estas alturas del año y a las cuales los habitantes de la zona están tan habituados, los esfuerzos se dirigen hoy a reconstruir lo que la naturaleza destruyó en pocos minutos. El cómo, cuándo y dónde sacar los recursos para ello –en lo que respecta al erario nacional- ha sido materia de una prolongada y densa discusión en la clase política, que es la que toma esas decisiones, donde han entrado a tallar incluso consideraciones ideológicas y de intereses de grupo por sobre las necesidades de la colectividad, provocando como consecuencia una demora cada vez más tensa para el inicio concreto y masivo de la reconstrucción. Quiso el destino, o la dinámica histórico política de nuestra sociedad, que el país viviera este hecho trágico en el centro de la transición de un gobierno a otro, prácticamente durante el traspaso de la siempre codiciada estructura administrativa estatal entre grupos de partidos antagónicos, lo que, de alguna manera, también ha contribuido a montar este escenario en que un bando aún no quiere aceptar que ya no está al mando -y que por tanto debe dejar gobernar a los que fueron elegidos-, y el otro que “a gotitas” está aprendiendo a mandar, porque administrar un país no es como gerenciar una empresa.Lo único que se espera a seis meses de la catástrofe es que de una vez por todas los grandes bandos de la clase política se pongan de acuerdo y tomen las decisiones que conduzcan a solucionar los problemas de la población terremoteada, antes de que venga otro terremoto, que esta vez podría ser de carácter social.ALGO DE HISTORIALa madrugada del sábado 27 de febrero de este año la gente de seis regiones en Chile despertó aterrada. Los que andaban de juerga, o los que estaban trabajando a esa hora también quedaron aterrados. Un sismo de 8,8 grados de magnitud, que duró unos 2 minutos con 45 segundos aproximadamente, seguido de un maremoto terminaría dejando una secuela de 521 muertos, 500 mil viviendas dañadas y unas dos millones de personas damnificadas. Esto ocurría de un rato para otro en el territorio que incluye las regiones de Valparaíso, Metropolitana, O´Higgins, Maule, Bio Bio y La Araucanía, una zona que concentra unos 13 millones de habitantes, es decir el 80 por ciento de la población de Chile.Pero el terremoto también fue percibido en las regiones de más al sur, como Los Ríos y Los Lagos, que aún viven el largo trauma del Sismo del 60. En esta última, por ejemplo, gente que andaba “de carrete” protagonizó escenas de pánico y en lugares costeros como en Maicolpué muchos que se disponían a disfrutar del fin de semana junto al mar huyeron hacia los cerros por temor a un tsunami que no ocurrió en estas latitudes.Fue tan potente este sismo que también se sintió en casi toda Sudamérica y la alerta de tsunami fue compartida por más de 50 países en todo el mundo.Este sismo chileno, superado en el país sólo por el del 60, fue 31 veces más fuerte y liberó cerca de 178 veces más energía que el devastador terremoto de Haití ocurrido el mes anterior, y la energía liberada es cercana a 100.000 bombas atómicas como la que arrojaron los norteamericanos en Hiroshima en 1945. Lo que vino a continuación aún es materia de controversia en la sociedad chilena y lo será largamente para quedar incluso en la historia. El vandalismo desatado –con ingenieros incluso cargando artículos robados para la casa- fuertemente complementado con la falta de decisión oportuna del mando central de la nación que no se decidía a recurrir a las Fuerzas Armadas y a decretar el estado de excepción, el colapso de los sistemas de comunicación “de última generación”, la desinformación, en fin, contribuyeron a crear un clima de stress nacional, en que muchos llegaron a decir que “gracias a Dios esto no era una invasión militar de una potencia extranjera”. Lo concreto es que un país cuya clase dominante se jactaba pocas horas antes de estar en el umbral del desarrollo estaba en el suelo, demostrando que pese a doctorados y un cuanto hay nunca se ha considerado seriamente a la naturaleza indómita de nuestro territorio como factor de desestabilización y colapso social. No obstante a que en nuestro país ha ocurrido el terremoto más grande del mundo –el del 60- y el quinto, este último, y a pesar que nuestros volcanes están vivos y acechando, no se ha logrado convencer al Poder de que tiene que existir una política y una inversión concreta y cuantiosa en materia de prevención de desastres y que contenga cursos a seguir el día después, o al minuto después, con gente preparada.PRECURSORESEs muy poca la gente que en este país suele consultar sitios web de servicios como el Sernageomin o el Servicio Sismológico Nacional, para informarse de los hechos que marcan a fuego la vida de la gente y su sociedad, más allá de la farándula, del partido de fútbol o del crimen del día. Sólo lo hacen los especialistas y cierto público que tiene otra mirada.Pese a que la ciencia actual no ha logrado establecer un sistema que permita pronosticar con exactitud la ocurrencia de un terremoto, como sí lo puede hacer con una tormenta meteorológica, sin embargo se pueden encontrar pequeñas pistas, por ejemplo, en el sitio del Servicio Sismológico Nacional dependiente de la Universidad de Chile que podrían constituir señales, o “precursores” de un terremoto por venir. Esto último es aventurado decirlo para alguien que no es especialista, pero revisando los informes del señalado servicio, se tiene que en la zona terremoteada ocurrieron en enero de este año 8 sismos importantes, dos de ellos con epicentro en territorio argentino pero sentidos fuertemente en Chile, de 5,1 y 5,7 grados Richter medidos para Illapel, los días 18 y 20 de enero, respectivamente. Los otros tuvieron lugar el 6 de enero, a 46 km al norte de Valparaíso (4,7 grados de magnitud); el 14, a 45 km al norte de Concepción (4,3 grados); el mismo día, a 45 km al NW de Santiago (3,9 grados); el 19, a 40 km al norte de Los Andes (5,1 grados); y el día 20 entre las 21.15 y 21.30 horas ocurrieron sendos sismos de 5,6 y 5,2 grados, a 56 km y 68 km al norte de Concepción, respectivamente.En febrero y antes que ocurriera el gran terremoto, en la misma macro zona tuvieron lugar tres fuertes sismos, el más potente con epicentro a 108 km al este de Santiago, de 6,2 grados de magnitud, registrado el 12 de febrero, justo en la fecha aniversario de la capital del país. El 5 de ese mes ocurrió un sismo de 3,8 grados de magnitud a 23 km al suroeste de Los Andes y el 9, uno de 4,9 grados, a 54 km al NW de Illapel.¿Estaba la Tierra en trabajo de parto?... no lo sabemos, pero algo estaba pasando.
LA DESTRUCCIÓN FUE TOTAL sobre todo en sectores costeros... EL INFORME TÉCNICODe acuerdo con el informe del director científico del Servicio Sismológico de la Universidad de Chile, Sergio Barrientos, y que está disponible en el sitio web de esa repartición, el gran terremoto del 27 se originó debido al desplazamiento súbito de la placa de Nazca bajo la placa Sudamericana en un área que se extiende aproximadamente desde la Península de Arauco por el sur hasta el norte de Pichilemu, cubriendo unos 450 km de longitud en dirección prácticamente nortesur por un ancho de unos 150 km. El epicentro se situó en el área de Cauquenes y el hipocentro a unos 30 km de profundidad en el borde costero.Esta zona de contacto entre las placas -cuya expresión superficial es la fosa marina que se ubica unos 130 km de la costa hacia el Oeste- se localiza a lo largo del plano inclinado que define el área de fallamiento causante del terremoto, explica el informe.Según el mismo experto, la llamada “velocidad” con que ambas placas tectónicas convergen a la altura de la zona donde ocurriera el terremoto se estima en 6 a 7 centímetros al año; esta vez, tal velocidad fue de 10 a 12 METROS en poco más de 2 SEGUNDOS… ¿Resultado inmediato? Un feroz terremoto de 8,8 grados de magnitud y el consiguiente maremoto.Asimismo, el científico explica que es usual que la ruptura tectónica que genera un gran terremoto como este no ocurra simultáneamente en toda la extensión de la falla, “sino que ésta comience en un punto (hipocentro) y luego se propague a una velocidad del orden de 2.5 a 3.5 km por segundo”. En este caso el tiempo que habría tomado la ruptura en extenderse a lo largo de la falla activada se estima en 110 segundos.“Luego de la ocurrencia de cualquier sismo en la zona de subducción, es de esperar que ocurran réplicas, aunque sean detectadas solamente de manera instrumental –señala el informe-. Es un proceso natural ya que el campo de tensiones internas en las placas así como en la zona de contacto se ha alterado considerablemente luego de la ocurrencia del evento mayor”. “Las réplicas ocurren principalmente en la zona que ha sido fracturada como también en los extremos de la zona de ruptura, en este caso tanto el extremo norte (V Región) como el extremo sur (VIII Región). Las réplicas posiblemente continuarán por varios meses más y su magnitud debiese disminuir al igual que su frecuencia; sin embargo, no es posible descartar la ocurrencia de réplicas de magnitud significativa”, advierte.“Durante los primeros tres meses de ocurrido el evento se han registrado más de 283 réplicas con magnitud superior a 5.0 y 22 con magnitud igual o superior a 6.0. Se han registrado varios miles de réplicas de menor magnitud, en general no sentidas por la población”.LA RAREZA DEL SISMO PIÑERISTAEl informe del científico Sergio Barrientos también nos permite evocar aquel fuerte remezón que acompañó el traspaso del mando de la nación por parte de la ex mandataria al Presidente Sebastián Piñera, que hizo titular a medios como SURLINK: ¡Piñera asume y tiembla la tierra!... Tal movimiento también permitió conocer públicamente cómo son los rostros asustados de los presidentes de Paraguay y Bolivia, que se encontraban en la ceremonia en Valparaíso. Y también la poca solvencia con que algunos medios radiales se manejaron en Puerto Montt tras la alerta de tsunami, que llamaban a la gente a abandonar el centro de la ciudad y situarse en terrenos de 20 metros sobre el nivel del mar, para que no los pillara el maremoto que creían ver en lontananza ciertos locutores. Por cierto la situación desató una sicosis y una histeria colectiva que las autoridades no pudieron controlar. Incluso el director regional de la ONEMI le dijo a la misma radio que había desatado el escándalo que a la larga había sido un buen ejercicio de emergencia para los puertomontinos. Lo que la gente de esa radio no sabía era que en 1960 en que hubo un terremoto a nivel local y mucho más grande no hubo maremoto en la bahía de Puerto Montt, mal podría haberse registrado uno ahora con un sismo mucho menor y relativamente lejano.Con todo, según este informe especializado del Servicio Sismológico, el día 11 de Marzo a las 11:55 horas ocurrió un sismo de 6.9 grados de magnitud en las cercanías de Pichilemu. “Esta réplica –comenta el informe- ha sido una de las más grandes de la secuencia registrada hasta el momento. El evento, localizado preliminarmente en coordenadas geográficas 34.301°S y 72.13°W a una profundidad superficial, no ocurre a lo largo del plano de contacto entre las placas de Nazca y Sudamérica, plano en que se activó la falla que originó el terremoto del 27 de febrero, sino que se localiza al interior de la placa cabalgante, es decir, la placa Sudamericana. El sismo del 11 de marzo, que se puede considerar como una réplica -ya que lo más probable es que no hubiese ocurrido si no se activa previamente la falla asociada al evento del 27 de Febrero- responde a un campo de esfuerzos de tipo extensional, produciendo una falla de tipo normal, similar a un bloque de la falla que cae por gravedad”.Y ahora, ¿dónde y cuándo será eñ próximo? "Sólo Dios lo sabe", dicen algunos. Lo concreto es que hoy la zona que está en la mira de los expertos es el Norte Grande de Chile. Ojalá que los mineros atrapados salgan antes…
DICHATO fue uno de los poblados que más sufrió a causa del maremoto.
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