EL PRIMER DÍA DE PUERTO MONTT, HACE 157 AÑOS
Jueves, 11 de Febrero de 2010 23:59
La pompa y los cañonazos de los buques de guerra durante el festejo oficial presidido por don Vicente Pérez Rosales y una regada fiesta con champaña y cerveza constituyeron el punto de encuentro de una larga relación entre alemanes y chilotes.

por MILTON VARGAS

PUERTO MONTT.- Seguramente fue un bello día de verano aquel en que fue fundada la ciudad de Puerto Montt, un 12 de febrero de 1853. Y la fiesta debe haber sido en grande también porque habría durado nada menos que tres días. Champaña y cerveza sirvieron para libar el consumo de alimento y el baile.

Seguramente también el ambiente se desarrolló en medio de las desconfianzas mutuas que debieron haber sentido alemanes y chilotes congregados por la historia para este acontecimiento. Porque aparte de la brecha geográfica y cultural que las separaba por entonces, ambas poblaciones expresaban también los polos opuestos de la intolerancia ideológica que ha marcado a nuestro país y que en la época tenía como base la religión: los inmigrados eran protestantes y los lugareños católicos.

Además el agente de la colonización, Vicente Pérez Rosales, era masón y objeto del encarnizado ataque y cuestionamiento en su labor por el conservadurismo que en esa época representaba el viejo El Mercurio.

Con todo, ese día se estaba abriendo la puerta de un mundo nuevo, pleno de expectativas para todos y para su descendencia.

Don Antonio Olavarria tenía 13 años de edad cuando le correspondió el honor de presenciar la fundación oficial de la ciudad de Puerto Montt, un sábado 12 de febrero del año 1853.

Era un día muy bonito –recuerda en una entrevista que le hizo El Llanquihue el año 1927 cuando ya tenía 87 años de edad-. La gente se atavió con lo mejor que tenía porque era un día de fiesta, los colonos alemanes que habían arribado al lugar en noviembre de 1852 y algunos chilotes y calbucanos que se instalaban habitualmente durante la temporada estival para explotar el abundante alerce.

Aunque en enero de 1853 y bajo la atenta supervisión del activo agente de la colonización Vicente Pérez Rosales, ya estaban trazadas las primeras calles y existían unas 20 casas, más un vetusto inmueble en el que se albergaban los colonos y una oficina de la Intendencia, gran parte del área que hoy ocupa la ciudad era una vega. Olavarria recordaba incluso que la actual calle Huasco, donde su padre había levantado la primera tienda del poblado antes de la fundación de la ciudad y tras arribar con toda su familia desde Calbuco, ´´estaba cerrada de quilas´´. En lo que hoy es la calle Varas existía una vega hasta la playa; el resto era un hualve y en las lomas todo era bosque tupido. La única casa que había entonces pertenecía a un williche llamado Juan Millalonco, que más que casa era un rancho de junquillo y paja. El padre de don Antonio –Javier Olavaria- por lo demás fue quien estableció la primera tienda del poblado. ´´Inmediatamente de llegar mi padre empezó a construir una casa de quince varas de largo en el centro de la cuadra que hoy ocupa el Club Alemán, y esta fue la primera casa de madera que hubo en Puerto Montt´´ recordaba el anciano.

DÍA MEMORABLE

´´El día amaneció muy bonito y desde temprano las diferentes familias alemanas se reunieron en una vega, donde ahora está la plaza de armas, todos ataviados con sus mejores trajes. Don Vicente se hacía cuatro para atender a todos y disponer la solemne ceremonia de la colocación de la primera piedra de la fundación de Puerto Montt´´.

Ese día permanecían fondeados en la bahía los buques del gobierno, veleros la 'Esmeralda', 'Janequeo', y el 'Meteroro' y un vapor de dos ruedas a sus costados.

Casi toda la tripulación de estos buques desembarcó con sus bandas de músicos. Sacaron también tres cañones, que para mayor seguridad amarraron a unos árboles de tique que crecían a la orilla de la playa.

En el centro de la vega se levantó una pirámide de tres lados, cada uno con los colores de la bandera chilena. De los buques se sacaron algunas velas y con ellas se hizo una carpa muy grande en el lugar que hoy ocupa la catedral, y en medio se levantó un altar, sobre una mesa de madera.

'A las diez en punto se dio principio a una misa de campaña, debajo de la carpa, oficiando el canónigo Pérez que vino de Ancud con ese fin, porque aquí no había todavía curato ni iglesia. Estábamos oyendo la misa cuando en el momento de alzar la hostia consagrada empezaron las salvas con los cañones que sacaron de los buques y los de a bordo les contestaban con otros cañonazos que hacían tal estruendo que parecía que el mundo se venía abajo´´.

'Terminado el Te Déum se procedió a colocar la primera piedra de la fundación de la ciudad. Desde el Palacio -sitio donde hoy se levanta la Gobernación- don Vicente Pérez Rosales acompañado de los comandantes de los tres buques que he nombrado, sacaron una piedra que tenía un hoyo en el medio y que iba adornada con cintas de colores y la llevaron casi frente al altar, y después de un discurso que pronunció don Vicente, las mismas cuatro personas tomaron la piedra de las cintas y la colocaron en el mismo lugar que ahora descansan los cadáveres para decirles su último responso, antes de salir de la parroquia, es decir, en el atrio de la actual iglesia. En seguida don Vicente leyó el acta de la fundación que fue firmada por él y los comandantes de los veleros, que sirvieron de padrinos´´.

EL ACTA EN UN FRASCO

´´Se colocó el acta en un frasco, y el frasco dentro de la piedra horadada y se tapó con algo que creo fue cemento; se puso luego la piedra en un hoyo como de un metro de profundidad y se tapó muy bien, prohibiéndose que se pisara en aquel lugar´´.

'En seguida –continúa el relato- los oficiales rodearon a don Vicente Pérez Rosales, y se dirigieron al Palacio donde se ofreció un gran almuerzo. Mientras tanto todas las familias alemanas cantaban en su idioma y bailaban en la vega, almorzando también al aire libre, a todo sol´´.

'En la noche siguió un baile en la casa de mi padre, utilizando unas piezas muy grandes; se retiraron las mesas y empezó una fiesta que duró hasta dos días después, y donde sólo se bebía champaña y cerveza negra que se traía del extranjero', concluye el relato del anciano que ha cruzado la historia de Puerto Montt.

SEGÚN EL COLECCIONISTA Alejandro Torres -a quien pertenece esta foto- el documento gráfico habría sido la primera foto tomada de Puerto Montt, allá por los años 1860. Habría sido captada desde el lugar que hoy ocupa el mall Costanera.

 

EL PRIMER DÍA DE PUERTO MONTT, HACE 157 AÑOS
 
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