
Comandante del Cuerpo de Bomberos de Osorno Marcelo Millar –en la foto- valora profundamente la capacidad de reacción de la institución bajo su mando operativo y rescata las enseñanzas que servirán para actuar cuando alguna vez, “ni Dios lo quiera”, se presente en esta zona un terremoto de la magnitud del ocurrido en la zona centro sur del país, o como el que nos castigó trágicamente en mayo de 1960.
por MILTON VARGAS Si hay algo de lo cual Chile puede enorgullecerse antes, durante y después de las calamidades naturales que con frecuencia suelen azotarle en uno u otro punto del territorio, es de sus abnegados bomberos voluntarios.
De aquellos que, como en el caso del reciente Terremoto del 27, salieron de inmediato a socorrer a sus compatriotas en los lugares directamente afectados por la furia de la naturaleza, como también de aquellos del resto del país –Osorno, entre otros- que aquella noche fatídica suspendieron abruptamente el descanso nocturno, se pusieron sus uniformes “de combate”, calzaron botas y se dirigieron hacia sus cuarteles para ponerse a las órdenes de sus oficiales, dispuestos a todo en caso que la situación hubiese escalado.La historia de Chile, por lo demás, está plagada de ejemplos de entrega de los bomberos voluntarios y de lo vital que ha sido su presencia en los momentos más crueles que le ha correspondido vivir a los chilenos.Tal es el caso de Osorno, una ciudad con “tradición sísmica” que tiene muy bien internalizado el concepto de TERREMOTO, y donde las 8 compañías del Cuerpo de Bomberos estuvieron listas para actuar transcurridos apenas algunos minutos de ocurrido el sismo principal de aquella madrugada del 27 de febrero último.UN CRUDO EJERCICIO GENERALDe acuerdo con el Comandante del Cuerpo de Bomberos de Osorno, Marcelo Millar –manteniendo, por cierto, el debido respeto por quienes murieron y por quienes sufren los efectos del terremoto en la zona amagada- a la postre el fenómeno para la institución local terminó convertido en un “gran ejercicio general”, que sirvió para poner en tensión y evaluar los sistemas internos de mando, comunicación y de acción, que se tradujeron en un capacidad de reacción tan completa que el propio comandante Millar no dudó en calificarla con nota 7.Todo el dispositivo bomberil funcionó automáticamente desde el llamado “punto de partida” –como se define a la central de comunicaciones- pasando por las guardias nocturnas que se mantienen en forma permanente en cada cuartel y que de inmediato pusieron los carros en las calles, hasta el conjunto del personal del Cuerpo disponible para operar.El Cuerpo de Bomberos demostró estar preparado y listo para la acción. Respecto a la ciudadanía y con arreglo a la experiencia vivida esa noche por el comandante Millar, la respuesta fue disímil, especialmente por haberse desarrollado en la penumbra. Por un lado, lo que pasó en los diversos centros nocturnos de diversión, que no concluyó en forma tan divertida y más con caracteres de pánico y caos; y por el otro el grueso de los osorninos que supieron, en gran parte, mantener la calma.EL CUERPO DE BOMBEROS DE OSORNOAcerca de si el Cuerpo de Bomberos de Osorno, a la luz de esta experiencia, está preparado para hacer frente a emergencias mayores como esta, el comandante Millar es claro: Es difícil afirmarlo, porque va a depender de los innumerables imponderables que suelen envolver estos escenarios y que en definitiva son los que van a definir los cursos de acción.En Osorno el Cuerpo de Bomberos con más de 140 años de existencia y con experiencias concretas en terremotos cataclísmicos como el de 1960, está estructurado en 8 compañías, las que a su vez están emplazadas en diversos barrios de la ciudad. Tiene una dotación de 450 voluntarios, de los cuales alrededor de 300 son activos. De estos, ha surgido un grupo de elite de 50 hombres, “preparado, muy avanzado en cuanto a rescate urbano, para trabajar en estructuras colapsadas, en suma para trabajar en este tipo de eventos”, señala Millar.Además, todas las compañías cuentan con guardias nocturnas, las cuales son las primeras en reaccionar; “en este caso, en el primer minuto que comenzó la emergencia, todos los carros salieron de sus cuarteles y quedaron prestos a cualquier eventualidad que pudiera suceder”.ENORME PESO SOBRE LOS HOMBROS-Comandante, ¿usted está consciente, como persona, de la enorme responsabilidad que recae sobre sus hombros en emergencias de estas dimensiones?-Evidentemente.-¿Cómo lo asume?, entiendo que debe ser un estrés muy fuerte…-Le pongo el siguiente ejemplo: yo estuve dos semanas de vacaciones durante la última semana de enero y la primera de febrero; terminando mis vacaciones me pesqué una infección estomacal que me tuvo una semana en la clínica con severo tratamiento para parar la infección y después tuve dos semanas de reposo en mi casa. Bueno, andaba ahí a medias aguas y yo me iba a poner en servicio el día lunes 1 de marzo porque vencía mi licencia y entraba a trabajar. Este siniestro ocurrió la madrugada del día sábado (27 de febrero) de tal manera que ese día a las 4 de la mañana me puse en servicio.En su calidad de Comandante del Cuerpo de Bomberos de Osorno –según recuerda- participó activamente en las reuniones del comité provincial de emergencia convocado a partir de las 4 de la madrugada por el gobernador Bernardo Candia, junto a los jefes policiales, de Vialidad, entre otros.“Desde ese minuto –señala- ya entré en funcionamiento, coordinando todo lo que pudiéramos hacer junto con los otros dos comandantes. Nosotros el día sábado a la una de la tarde tuvimos una reunión en la Comandancia del Cuerpo de Bomberos de Osorno, donde fueron citados los otros dos comandantes y los ocho capitanes de las distintas compañías para tomar algunas medidas de rigor y para ver las situaciones que íbamos a seguir en adelante”. Por cierto, el Cuerpo de Bomberos quedó acuartelado, situación que se extendió hasta el domingo a las 22 horas cuando se evaluaba que la tragedia se mantendría acotada a las regiones del centro sur del país.“Evidentemente –dice respondiendo a la pregunta- que teniendo un cargo así significa muchísima responsabilidad. Y en primer lugar esperamos que no suceda más de lo que ha sucedido, que de aquí todo empiece a decantar y que todo vaya tomando su curso normal”.En sus 30 años de voluntario del Cuerpo de Bomberos de Osorno, Millar ha ejercido cinco años como primer comandante, un año como segundo comandante y tiene también sobre sus espaldas 13 años como capitán de la Primera Compañía, que es su unidad madre.UN EJERCICIO GENERAL EN VIVOEn relación a la forma con que en cada escenario reacciona la entidad bomberil, Millar aclara que “aquí hay que diferenciar el tipo de emergencia a la cual uno concurre”.“Por ejemplo –explica-, en una situación normal cuando se produce un incendio, los primeros que partimos somos los bomberos y dejamos abandonadas nuestras casas, nuestras familias, independientemente la hora que sea, donde estemos, para concurrir en ayuda del necesitado. (En cambio) cuando sucede una eventualidad de este tipo, un terremoto, en que la situación es diametralmente distinta, nosotros como bomberos y las unidades especializadas de rescate lo primero que tienen que ver es que sus familias estén bien, seguras y no tengan ningún tipo de necesidad urgente”. Aunque aclara que ese procedimiento no se trata de algo automático, ni inmediato, ya para una reacción rápida e inmediata la institución cuenta con las guardias nocturnas en cada uno de sus cuarteles.Asegurar que el personal en acción deje con la menor carga de riesgos su “retaguardia” familiar antes de ir a la acción “es fundamental que esto sea así –señala-. De hecho es el modo de operar que existe”.-¿En los hechos ha servido esta emergencia como un gran ejercicio general para los bomberos de Osorno?-Sin duda que este fue un ejercicio práctico, si así se le pudiera decir, real, (aunque) muy lamentable para las personas que están viviendo en carne propia. Porque nosotros aquí estamos como mirando una película de terror, pero no somos involucrados directos en lo que está pasando. Esto nos sirve, sin duda, para sacar conclusiones, para tener experiencia, pero la verdad de las cosas es que somos afortunados en el sentido de no estar viviendo en carne propia lo que ellos están pasando.-¿Qué nota le pone a su gente en términos de capacidad de reacción aquella madrugada del 27?-La verdad de las cosas es que conversaba con el señor gobernador y recibíamos las felicitaciones porque la institución de Bomberos salió de inmediato a recorrer la zona, tanto Carabineros como Ejército, y en el minuto de la emergencia las 8 compañías del Cuerpo de Bomberos de Osorno estaban dispuestas a intervenir o a salir en caso de cualquier emergencia. Puede sonar un poco presuntuoso que yo le ponga nota, pero la verdad de las cosas es que nuestro Cuerpo de Bomberos está muy capacitado, reúne a jóvenes y hombres de distintos estratos sociales de la ciudad, los cuales entregan tiempo valiosísimo para proteger al resto de la comunidad y creo yo que estamos en un muy buen pie para enfrentar cualquier tipo de emergencia. Eso no quiere decir que el día de mañana, y Dios no lo permita, va a haber un terremoto y Osorno no tiene de qué preocuparse porque estamos seguros. Y es aquí donde –a su juicio priman los imponderables y en general las condiciones que suelen envolver este tipo de emergencias; “hay que darse cuenta que en Concepción cayeron derrumbados dos cuarteles de bomberos, los carros se perdieron”, advierte.-Por lo tanto no existen sistemas infalibles.-No. -¿Igual no quiere ponerle nota a su Cuerpo de Bomberos?-Mire, yo le pongo un 7 al Cuerpo de Bomberos de Osorno, en cuanto a reacción, en cuanto a capacidad y en cuanto a trabajo desarrollado. “Nosotros –relata- hemos estado desde las 3 y media de la mañana del sábado hasta el domingo a las 22 horas con dotación completa en todos los cuarteles. Salimos a varios servicios, la gente se portó al nivel de las circunstancias; aparte de eso sigue habiendo hoy gente en todos los cuarteles, aunque con menor dotación, atentos a cualquier eventualidad”.“Lo otro importante a destacar –agrega- (es que) nosotros tenemos una central de alarmas que es nuestro punto de partida. Porque todas las emergencias llegan allí y son ellos los encargados de dar las indicaciones, de comunicarse con los comandantes, de servir de nexo entre una autoridad y otra; y realmente el trabajo que hicieron nuestros centralistas durante la noche del terremoto y durante el resto de los días que han pasado ha sido espectacular. Ha sido un trabajo profesional al cien por ciento, con gente que ha entregado un trabajo realmente de excelencia”.UNA CIUDAD CON MÁS PELIGROS -Teniendo como marco el enorme crecimiento en extensión y en alturas que ha experimentado la ciudad de Osorno desde el Sismo de 1960 ¿cuáles son actualmente los puntos críticos en términos de emergencia sísmica? ¿tienen ustedes un plan que indique ese eventual escenario?-A ver, cuando se produce una emergencia de este tipo el jefe de la ciudad, el coordinador general que se hace cargo de esta emergencia es el señor gobernador. De tal manera que él debe tener delineados los planes de seguridad a seguir y las zonas de seguridad que presenta la ciudad. Nosotros como bomberos actuamos donde podamos y sin importarnos si es una zona de seguridad o no. Evidentemente que los edificios de altura, el sector aledaño a los puentes, son zonas de alto riesgo, pero no tenemos identificadas como institución zonas de seguridad, eso creo que es un tema que le compete directamente a la autoridad, a la Gobernación, delinear y delimitar con sus equipos técnicos cuáles son las zonas de seguridad dentro de distintos sectores o dentro de la misma ciudad.-Igual el tema de la construcción es clave actualmente y se ha visto en la zona del terremoto reciente. -Nosotros hemos mirado por televisión edificios que aparentemente han sido de buen nivel, de buena calidad, y que hoy día van a tener que ser derrumbados porque no reúnen las medidas mínimas de seguridad. Nosotros en ese sentido no tenemos ninguna injerencia, ninguna participación tampoco en calificar, o en ver si se cumple con las medidas de seguridad de construcción o no. Nosotros lo que estamos haciendo y lo que la ley nos está permitiendo, hace un poco tiempo atrás, es fiscalizar que este tipo de obras nuevas cumplan con las medidas de seguridad, como por ejemplo: red húmeda, red seca, vías de escape, zonas de evacuación, zonas de seguridad. A fines del 2009 recién nos empezaron a tomar en cuenta para ver ese tipo de cosas. Pero, ahora, quién tiene que ver directamente con eso es el departamento de obras municipales que, en definitiva, son los que recepcionan este tipo de obras.En consecuencia y a este respecto el Comandante Millar reconoce que no tiene las atribuciones para evaluar el tipo de construcción de la ciudad en términos de seguridad frente a un eventual terremoto.LA REACCIÓN DE LOS OSORNINOS-¿Cómo evalúa la reacción de la población de Osorno aquella madrugada?-Aquí hay dos cosas importantes que destacar. Primero, a esa hora que se produjo el terremoto habían muchos centros nocturnos que estaban funcionando; de acuerdo a versiones de los mismos jóvenes que estaban ahí, se produjo un caos bastante grande porque la gente, obviamente, quería alcanzar las vías de escape que son las puertas de acceso. Nosotros, hace un tiempo nos preocupamos mucho de las vías de evacuación de los centros nocturnos, emitimos un informe en conjunto con Carabineros destinado a la municipalidad de Osorno haciendo observaciones de varias medidas de seguridad que los centros nocturnos no tenían. Hasta el minuto no se cuál será el resultado de esa investigación. -¿Qué decía el informe de ustedes?-Que había lugares muy peligrosos. Nosotros lo enfocamos siempre por el tema de incendios, porque tenemos conocimiento e información de sucesos en Estados Unidos, en Argentina y Paraguay, en que ha muerto infinidad de gente en un tiempo cortísimo producto de incendios en estos centros nocturnos y eso nos motivó a preocuparnos por lo que estaba pasando aquí en Osorno.“Bueno –agrega el Comandante Millar-, lo que pasó esa noche del terremoto es que se produjo un caos generalizado por la necesidad de salir; la gente quería subirse a sus vehículos, querían hacer parar los colectivos, les tiraban botellas, vasos para que paren. Entonces esa parte fue un caos”.“En cuanto a la comunidad en general, el terremoto fue a las 3,36 y yo a las 4 de la mañana estaba en la Prefectura de Carabineros en una reunión y de ahí salimos alrededor de las 4 y cuarto y 4 y media, recorrí varios sectores de la ciudad y toda la gente permanecía en sus casas y en calma. Había muchos lugares en que la gente estaba afuera, producto del temor de estar adentro de sus casas, por la incertidumbre. El corte de luz ya produjo un segundo caos (…), pero en general, yo creo que el comportamiento de la gente estuvo adecuado de acuerdo a las circunstancias que se vivían. No veo un gran tipo de problema en ese sentido. Esa noche hubo un intento de motín en la cárcel en que (los reos) quemaron algunas cosas, algunos colchones, concurrió el móvil nuestro a trabajar y cooperar en sofocar”.Además esa noche hubo derrame de combustibles y de sustancias tóxicas en distintos lugares de la ciudad y los bomberos osorninos tuvieron que brindar atención a personas que incluso quedaron encerradas en departamentos. “Se atendió alrededor de 21 servicios durante ese lapso”, según precisa.Y finalmente, frente a la posibilidad cierta de vandalismo post terremoto como ha quedado demostrado dramáticamente en la zona amagada, el Comandante Millar reconoce que es una variable que se debe tener muy en cuenta como situación de peligro para la ciudad y también para los voluntarios. “Pero el control del vandalismo le compete directamente a la autoridad policial”, recalca. |