OSCAR STOLZENBACH GÄDICKE PRESIDENTE DE LA UNIÓN COMUNAL DE ADULTOS MAYORES DE OSORNO
Antes había más compañerismo, pero cada generación tiene el derecho a seguir su propio camino.
Don OSCAR STOLZENBACH GÄDICKE representa con los 2.500 socios que agrupa la asociación que lidera en Osorno la otra arista de un mundo nuevo que hoy nos sorprende. Un mundo en que lo relevante no es solamente la ciencia, la tecnología, las comunicaciones, la globalización, el crecimiento y el desarrollo. O el narcotráfico, el terrorismo, el individualismo y el consumismo. También es un mundo en que nuestros mayores están marcando época, porque han rechazado la antigua costumbre de esperar pacientemente el fin de los días en un rincón de la casa y se han lanzado a la calle para cultivar y desarrollar un nuevo ciclo de vida plena, agrupándose con sus pares, compartiendo la sabiduría que han acumulado en las etapas anteriores y siendo felices.
Tal es la naturaleza de la Unión Comunal del Adulto Mayor que preside hace tres años don Oscar, y que cobija 72 grupos de gente de esa generación, unos 2.500 socios organizados sólo en la comuna de Osorno. Y eso que aún queda por organizar otras 2.500 personas en la ciudad y otras 2.500 en el campo. Así que trabajo hay bastante en ese ámbito.
De estos adultos mayores organizados al menos un 75 por ciento son mujeres y el resto varones. Estos últimos parecieran ser más reacios a romper con el estereotipo de que “el viejito tiene que quedarse en un rincón de la casa”, al contrario de las mujeres que se muestran mucho más proclives a la participación y al contacto con los demás. No de puro gusto hay una socia de 94 años de edad que está afanada aprendiendo Internet.
VALIOSA LABOR SOCIAL
Fundamentalmente esta Unión Comunal –con oficinas provisorias actualmente en el centro de la ciudad- está abocada a conocer la situación social y económica de los adultos mayores y ayudarlos a realizar sus proyectos. Hay fuentes de financiamiento para ello y sólo hay que concursar. Por ejemplo en Osorno existe el fondo municipal del adulto mayor, creado por el alcalde Jaime Bertin y que en 2009 destinó 20 millones que han servido para facilitarle recursos a 50 grupos, unos 400 mil pesos cada uno. Así algunos han elegido desarrollar manualidades e incluso viajar.
Además disponen de un stock de sillas de ruedas y muletas para adultos mayores que han sufrido alguna enfermedad pero que una vez recuperados las devuelven. Algunos ni se imaginan la importancia intrínseca de esta logística.
La Unión Comunal también se dedica a buscar soluciones para problemas legales y sociales de los socios, concurriendo incluso a tribunales. Hay personas que tienen pensiones bajísimas, a las que se trata de ayudar. Maneja el programa llamado Vínculos que está destinado a ayudar a adultos mayores que viven solos. Pronto les será entregada la casa del adulto mayor que se construye en Ramírez con Valdivia –casi en límite de Osorno con Rahue- y en realidad en el centro de todos los barrios de la ciudad. Ahí habrá un salón propio y todas las condiciones para poder trabajar.
Entre los planes y sueños que en particular impulsa don Oscar, está contar más adelante con una “casa de corta acogida”, que estará destinada a cobijar a adultos mayores que quedan circunstancialmente solos, mientras sus hijos andan viajando por ejemplo; y a los que vienen del campo a la ciudad a realizar trámites y necesiten quedarse en la noche.
Y como para un adulto mayor no hay “palabras mayores”, también quieren tener una radioemisora exclusiva para el segmento etario, que tenga música de época y que hable de las cosas que le interesan a la generación.
QUIÉN ES DON OSCAR
Don Oscar es un osornino nato. Nació un 18 de diciembre de 1937 y está “pisando los 72” como decían los antiguos. Es padre de 5 hijos –de dos camadas, dice riendo- y abuelo de 7 nietos. Los hijos son todos profesionales y están en plena etapa de trabajo.
De profesión contador general fue agente del ex Banco Osorno y La Unión hasta el año 1974. Como era militante socialista en esa época –ya no- estuvo detenido 11 días en el Regimiento Arauco; no le gusta mucho hablar de eso porque “es una etapa de la vida, uno tiene que mirar hacia adelante, yo miro hacia adelante, miro el futuro. Uno no puede quedarse con rencores, de lo contrario uno no avanza y la amargura por último lo mata. Uno tiene que ver cómo se puede ser mejor y es lo que yo hago”, señala.
Y agrega, sí, “tengo amigos que fueron torturados, exiliados. Una época que la verdad de las cosas prefiero olvidarla –insiste-, quiero dejarla atrás. Dejemos el pasado, miremos el futuro, hay que seguir avanzando, tenemos un país con muchas buenas cosas que hay que aprovecharlas, un país que tiene mucho por hacer, un país que tiene mucho que dar y un país muy rico”.
Consultado acerca de si considera que ha cumplido en la vida, puntualiza que “uno nunca deja de cumplir. Ese es uno de mis objetivos al mantenerme activo, seguir dando lo que todavía puedo ofrecer a los demás; conocimientos que no tengo por qué dejarlos en el rincón de la casa cuando uno puede salir a ayudar a mucha gente que necesita y es lo que hago acá en la Unión de Adultos Mayores”.
Como si fuera poco ha asumido la presidencia del Consejo Asesor de Adultos Mayores de la Región de Los Lagos y está integrado al Consejo Social de la Universidad de Los Lagos.
“Uno tiene mucho que hacer todavía y hay harto en lo que uno puede aportar”, subraya.
“Lógicamente eso trae satisfacciones no monetarias, pero sí satisfacción de poder ayudar, de poder servir”, dice.
EL ADULTO MAYOR ANTES Y HOY
En su juventud –recuerda don Oscar- había un enorme respeto por el adulto mayor y normalmente cuando este jubilaba se quedaba en un rincón de la casa “como que el viejito –dice citando a los jóvenes- estaba ya peinando la muñeca”. No se le tomaba en cuenta, servía únicamente para algunos mandados si es que podía, sino se quedaba arrumbado en la casa y la soledad muchas veces lo dejaba aislado.
“Eso se ha superado hoy día. Tenemos ley del adulto mayor, el ex Presidente Frei creó el Senama lo que nos ha ayudado mucho y en base a lo cual trabajamos con proyectos a favor del adulto mayor, manualidades, viajes. Y eso hace que el adulto mayor salga de la casa, ya no se queda en el rincón. El adulto mayor hoy día está organizado en grupos y eso le da una nueva vida y lo hace mantenerse activo”.
En Osorno incluso ha sido creada una sala de computación para los adultos mayores, para que nadie se quede atrás con el pretexto de la edad. Además algunos están sacando su educación media. “Muchos dirán para qué, (pero) también necesitan cultura, necesitan aprender. Eso da posibilidad de leer y actualizarse”.
Por otra parte, “hoy día el niño ya no mira al adulto mayor como el viejito que se sentaba en el rincón. No. Lo ve como el viejito activo, que hace gimnasia, que sale, que canta, que participa”.
“Yo diría que no es el niño el que ha perdido el respeto por los mayores. Los niños son respetuosos y cariñosos con sus abuelos”.
Lo que sí se da –al menos en Osorno- es que hay algunos hijos que se aprovechan de las pensiones de sus adultos mayores. “En el tribunal de familia estamos viendo muchos casos en los cuales se están tomando medidas. Se trata de hijos a los que se les da poder para que cobren las pensiones pero los viejitos no ven nunca la pensión”.
Frente al brutal copamiento del mundo laboral que está llevando a cabo la juventud desplazando a adultos que apenas tienen 40 o 50 años de edad, don Oscar dice que se debe a que la juventud arriesga más y eso suelen propiciarlo las empresas en el mundo en la competencia aguda que hoy existe. Sin embargo –aconseja- sería bueno que en Chile observaran la experiencia de Estados Unidos y Europa, donde la gente más adulta, particularmente la de cargos ejecutivos, es mantenida como consejeros e incluso integrando los directorios de las empresas.
“Pienso que eso va a tener que irse cambiando porque es necesaria la sabiduría, que ha sido siempre patrimonio de la gente más antigua”, señala.
Consultada también su opinión al respecto, explica que el adulto mayor no tiene porqué sentirse superior a las generaciones que vienen más atrás. Es sí una persona “con una visión distinta, una visión más prudente, porque nosotros hemos pasado ya muchas crisis, muchas situaciones políticas, sociales, entonces tenemos una visión distinta a la que tiene la juventud hoy”.
“Por ejemplo hay jóvenes que no vivieron lo que fue el año 1973 y ahí ya tenemos una muestra de lo que significa la vivencia de un adulto mayor para una persona joven”.
Con todo, sostiene que “cada cual tiene que hacer su camino, porque nosotros también hicimos nuestro camino, con nuestros errores y nuestros éxitos; por lo tanto la juventud tiene también que vivir su experiencia”.
LOS PRO Y CONTRA DEL MUNDO ACTUAL
Requerido en torno al punto, indica que “en cierto modo (la actual) es una sociedad un tanto egoísta debido al consumismo. El consumismo lleva precisamente al egoísmo de la sociedad en el sentido de que toda la gente está preocupada de tener bienes, adquirir la tecnología, estamos todos pendientes de la televisión”.
“La juventud comenzó teniendo una grabadora, después siguieron con el mp3, ahora con el mp4”.
Además que cada cual quiere tener lo mejor. “Si un amigo tiene un auto el otro quiere tener un auto más nuevo”.
“Eso pasa a todo nivel, en la juventud y en la gente adulta, no así en la gente mayor, la gente de la tercera edad. Nosotros hemos dejado un tanto de lado eso. No nos interesa ya tanto el consumismo, estamos dedicados a otro andar”.
“No siempre fue así este país –sostiene-. Yo recuerdo los tiempos cuando yo era joven y no era así. Era muy distinto, había más compañerismo, mucho más compañerismo. Cuando empecé a trabajar teníamos el sindicato del Banco Osorno, un sindicato que era un sindicato de amigos, más que un sindicato de funcionarios. Era muy distinta la vida”.
“Hoy día usted se encuentra que los funcionarios de un banco algunos de ellos casi no se conocen. Nosotros antes éramos todos una familia”.
“Esto no es lamentable. Yo diría que es un proceso que se viene creando. El nuestro es un país nuevo, joven. Recién vamos a cumplir 200 años de independencia. Es muy nuevo comparado con Europa donde se ve este cambio, este egoísmo, la ambición de la gente, el consumismo, la gente vive el día de hoy y no mira el día de mañana, problemas de la familia; todo esto de Europa se ha transmitido hacia acá”.
“La droga y el libertinaje también han venido de allá”.
“Este es un proceso que lamentablemente está avanzando y es muy difícil de detenerlo”.
Sin embargo cree que esto va a cambiar algún día. No hay nada eterno. Y “va a cambiar en la medida que eduquemos a nuestra gente, a nuestra juventud. Hay que enseñarle moral, buenas costumbres”.
Don Oscar asegura no sentirse amargado por haber vivido un tiempo mejor y constatar lo malo del presente. Es más, “yo creo que algún día la actual juventud también va a decir que todo tiempo pasado fue mejor”, dice.
Con todo –apunta- “no podemos dejar de reconocer los adelantos que nosotros no tuvimos, la tecnología, los avances en medicina, los avances de la comunicación. También tenemos cosas positivas. No podemos mirar que todo está mal, al contrario, yo diría que se ha avanzado y lo importante es que haya un equilibrio entre lo que se avanza y lo que se pierde”.
Finalmente, aconseja a la juventud aprovechar la sabiduría de sus adultos mayores. “Que los tropiezos que nosotros hemos tenido no los tengan ellos”, señala. “Tienen que apreciar la vida que nosotros hemos tenido para que ellos puedan tener una vida con menos problemas, una vida más sana y de mejor experiencia”, concluye.
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