FONDO DE MEDIOS 2009

 

EUGENIO IVÁN SÁNCHEZ MANSILLA, PRESIDENTE PROVINCIAL DE LA FENATS HISTÓRICA OSORNO

De las divisiones no sale nada bueno. Tenemos que navegar todos para un mismo lado.

El divisionismo no es buen compañero de los trabajadores ni de sus gremios, asegura EUGENIO SÁNCHEZ MANSILLA, presidente provincial en Osorno de la FENATS Histórica, una de las ramas que precisamente quedó del quiebre sufrido hace algunos años por la otrora poderosa Fenats (Federación Nacional de los Trabajadores de la Salud).

Es tan nefasto ese fenómeno como lo es la televisión hoy día para la gente y para los jóvenes particularmente -a su juicio-, por su nula entrega de valores y de contenidos.

Nacido un 20 de marzo de 1951 en Osorno, casado- separado, padre de tres hijos y abuelo de un nieto, Eugenio Sánchez ha tenido una vida de repente azarosa como por lo general la tienen todos quienes asumen tareas de liderazgo de sus pares en la sociedad.

Desde 1978 se ha desempeñado en el Hospital Base de Osorno como funcionario del departamento de estadísticas, pero en realidad su vocación era ser profesor. Estaba estudiando un año y medio en la Escuela Normal de Valdivia en 1973 cuando el golpe de estado no sólo vino a barrer con esos establecimientos otrora formadores de maestros, sino con sus propios sueños.

Por eso no tiene buenos recuerdos de la dictadura ya que le tocó vivir desde el primer día las consecuencias del quiebre constitucional de la época en Chile. No fue perseguido personalmente por entonces, pero vivió el clima tenso y violento de esos años sólo porque mantuvo activa su capacidad de observación y de reflexión frente a las cosas de la vida.

Anduvo hasta por Lago Ranco, donde trabajó como profesor con la esperanza de obtener algún día el título que anhelaba. Por una u otra razón del destino nunca lo logró. Y es más, abandonado definitivamente el sueño de la docencia entraría a trabajar en el sistema de salud en 1978 y de ahí ya no se ha movido.

TIEMPOS DIFÍCILES PARA SER DIRIGENTE

Don Eugenio –que se define como un militante pasivo de la Democracia Cristiana- se involucró en la actividad gremial en plena dictadura, “donde no era fácil ser dirigente sindical porque no había las prerrogativas que hoy día hay, fundamentalmente el fuero sindical. La parte sindical era mucho más difícil y mucho más dura”.

La actividad de un dirigente –según recuerda- “estaba supeditada a la buena voluntad de los jefes de la época para poder hacer acción gremial”.

“No obstante ello, la salud fue una de las primeras organizaciones que se sacudieron de la dictadura –cuando los dirigentes eran designados a dedo y cuando les permitían funcionar- en un congreso celebrado en La Serena allá por el año 88 y donde democratizamos el gremio”.

Recuerda haber estado detenido alguna vez en Santiago a causa de la represión que se ejercía sobre la acción gremial y que había que “andar escondido haciendo reuniones; no era fácil hacer acción gremial en esa época”. Y es más: “había que tener ciertos cojones para poder desarrollar una acción de ese tipo”, según señala.

Durante esos años fue vicepresidente provincial de la FENATS y más tarde desempeñaría cargos a nivel regional.

Sin embargo un día tomó la decisión de automarginarse de las actividades sindicales y se alejó por un largo periodo de 10 a 12 años. Pero retornó el año 2008.

“De repente uno tiene que dar pasos al costado –explica- porque si se criticó a Pinochet, o a dirigentes que se eternizan en el poder, uno también tiene que darle oportunidad a otras personas, a gente que tiene capacidades. Hay que dar un paso al costado para que otros desarrollen también esto”.

“Cuando uno está mucho tiempo en estos cargos –agrega- produce anticuerpos en la gente, que no lo empieza a ver de buena manera”.

Acerca de las motivaciones que tuvo para su regreso a la vida sindical, Eugenio Sánchez explica que al interior de la CONFENATS se produce un quiebre porque un grupo de dirigentes –a nivel nacional-, en pelea intestina divide la CONFENATS y constituyen otra confederación que es la FENATS Unitaria. “Por lo tanto ahí vemos amenazada la acción gremial, porque todos sabemos que de las divisiones no sale nada bueno. Pensamos que el gremio es uno solo, estamos amparados bajo la misma ley y por lo tanto tenemos que navegar todos para el mismo lado”, señala.

Y es así como junto a un grupo de dirigentes -como Pedro Muñoz, Mauricio Navarrete-, “decidimos volver a nuestras raíces con la intención de volver a reagruparnos en una sola confederación, que es la única manera de poder luchar en forma mucho más potente (…) La división sólo trae debilidades en la parte gremial”.

Ese es el propósito de la FENATS Histórica que se define como la continuadora de la otrora gran confederación.

EL DINERO MANDA HOY

Antes había más unión y más compromiso, señala al dar su opinión respecto de la sociedad actual. “Hoy día no. Vivimos en un mundo tan mercantilista que la gente sólo piensa en el dinero, la única cosa que los atrae es fundamentalmente el dinero, pero no ve más allá de eso”.

“Un ejemplo –dice-, hoy día estamos contentos con un bono de 40 mil pesos que nos ha dado el gobierno; bienvenido sea. Pero por otro lado no nos damos cuenta cuánto hemos perdido en nuestros ahorros previsionales, no hay un análisis profundo de la gente de los temas”.

Una de las obligaciones del dirigente actual precisamente pasa por esa línea, “de poder instruir a la gente, ir involucrándola y poder formar un gremio distinto más comprometido que conozca la real problemática que vive hoy día el país. Hacerla entender que otras cosas son esenciales en el diario vivir”.

En el sistema “brutal” que es el neoliberal “todo se mueve por el dinero y las ideas van quedando un poco de lado”. Pero –es su ideal- el ser humano debiera ser “un ser humano integral”.

Eugenio Sánchez divide la historia de la sociedad chilena entre el 73 para atrás, y el 73 para adelante.

“La persona del 73 para atrás era más comprometida, más integral. Hubo una época –post 73- en que no hubo gremio y eso ha pesado hasta el día de hoy en la gente que dejó de leer, de instruirse y solamente compra lo que los medios informativos le dan, fundamentalmente la televisión. A la gente no le interesa mucho el diario, no le interesa mucho la lectura y prueba de ello es el nivel de educación que hoy día tenemos en Chile, no lo podemos comparar con el nivel que tuvimos otrora, que era muy superior a lo que hay hoy día”.

“La gente se instruye a través de la televisión solamente, entonces compra lo que le venden, nada más que eso”.

DEIDADES DEL NEOLIBERALISMO

Al reflexionar acerca de una de las “deidades” de la sociedad actual, don Eugenio expresa que “el éxito económico es tan inmediato que hoy día lo puedes tener y mañana no”.

“En los últimos cien años –explica- hemos tenido cuatro crisis mundiales, la del 30 en Estados Unidos la que debido a que no era una época tan globalizada algo golpeó a otros países, pero más golpeó a los Estados Unidos; después tenemos la crisis del 82 , la crisis asiática del 98 y ahora la crisis del sistema neoliberal del 2008. Las crisis cada día van siendo más periódicas por lo tanto los éxitos son cada vez más cortos. Es decir, tenemos éxito hoy pero ¿hasta cuándo? ¿hasta que haya otra crisis? Y eso pasa fundamentalmente por el sistema que nos rige hoy día en el mundo, un sistema perverso, mercantilista, poco regulado y al mercado tampoco le gusta mucho que lo regulen”.

Sin embargo cree que en las crisis es donde la gente es solidaria, ahí es –propone- donde tienen que estar los actores sociales, los políticos, la gente de los gremios. “Cuando no habían gremios el año 81, cuando aparece la ley de AFP obligaron a casi todo el mundo a traspasarse a un sistema que ni siquiera conocían; si hubiese habido gremios en esa época a lo mejor no hubiese sucedido eso, porque los dirigentes gremiales hubiesen alertado a sus socios a que no lo hagan, o haber leído y analizado la ley por lo menos de tal manera que el paso que el que se iba a dar ahí fuera el correcto. Al no haber gremio la gente se vio obligada y presionada, o encantada de repente, con un sistema que en cierta medida le arrojaba más plata para su bolsillo pero menos dinero para la parte previsional, para sus ahorros. Si eso hubiese pasado hoy día las AFP no hubiesen existido”.

Piensa que hoy la gente tiene que educarse, “tiene que tener interés en otras cosas que te saquen un poco de esta maraña neoliberal, la televisión fundamentalmente; que le dedique tiempo a otras cosas, a la lectura, a la conversación, a ser más deportista, a entrelazarse, a relacionarse, a formar redes, de tal manera de que su juventud la dedique a otra cosa y no estar sentado un montón de horas frente a un televisor”.

“Tengo una luz de esperanza de que los jóvenes puedan llegar a eso, a tener otro tipo de asociatividad que no sea esta de estar sentado frente a un televisor”, al cual define como “uno de los inventos más perversos que han existido”, porque “cada día más no te está entregando valores, está entregando entretención solamente; por lo tanto yo lo veo un tiempo perdido”.


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