EN OSORNO PIDEN TRANSPARENCIA A LA CUT DE MARTÍNEZ
PRESIDENTE PROVINCIAL DE LA MULTISINDICAL, MAURICIO NAVARRETE, SEÑALA QUE LA MANIOBRA MARTÍNEZ- ANDRADE QUE POSIBILITÓ EL TRIUNFO DEL GOBIERNO EN LA BATALLA POR EL REAJUSTE DEL SECTOR PÚBLICO DEPARA UN COMPLEJO Y OSCURO PORVENIR AL MOVIMIENTO SINDICAL CHILENO. DE PASO, REITERA EL ESTADO DE “INDIGENCIA” QUE VIVE LA ORGANIZACIÓN EN LA PROVINCIA.

MILTON VARGAS | SURLINK | OSORNO

VIERNES 17 diciembre 2010 | 22:28 hrs.

El presidente provincial de la CUT en Osorno, Mauricio Navarrete -en la foto-, ha lamentado que un acuerdo cupular entre el presidente de esa multisindical a nivel nacional y el presidente nacional del Partido Socialista –Arturo Martínez y Osvaldo Andrade, respectivamente-  haya posibilitado finalmente la victoria del gobierno sobre los gremios del sector público en la llamada “batalla anual” por el reajuste salarial de esos trabajadores. Por eso mismo, lo mínimo que exige es transparencia, escuchar de boca de la dirigencia nacional la voz oficial en torno a las graves versiones que se han desatado tras este episodio.
Lo que no deja de aumentar la desazón de Navarrete a este respecto –aunque intenta disimularlo-, es que ambos altos dirigentes pertenecen a la colectividad política de la cual él también es militante.
Conocido ampliamente es ya el episodio en que el diputado Andrade no votó en la Cámara, con arreglo a lo cual finalmente el gobierno no solamente impuso su propuesta del 4,2 por ciento, sino que también logró introducir una acerada cuña entre los dos más poderosos socios de la oposición, enfrascándolos por estos días en una durísima guerrilla política.
Para los trabajadores que permanecieron al menos dos semanas movilizados, con paros y marchas callejeras, soportando los reclamos de los usuarios de los servicios públicos a través de los medios de comunicación, puede parecer extraño –por decir lo menos- que se haya desplegado tanta energía durante las movilizaciones, y alimentado tantas expectativas luego que la propia oposición les diera fuelle en los debates y votaciones preliminares del proyecto. Y es que se la creyeron de que podían obtener ya no el 8,9 sino al menos el 5 por ciento cuando el gobierno puso sobre la mesa el mismo 4,2 por ciento con que al final concluyó el match. ¿Por qué no se terminó para entonces la cuestión y no seguir desgastándose en una movilización que irritaba a los usuarios si en una sola noche un par de dirigentes claves iban poco menos que a rendirse a última hora, en una maniobra que aparece completamente articulada a espaldas de los trabajadores?, eso es lo algunos están preguntándose a estas horas.
Y aunque ya está todo “oleado y sacramentado”, el líder provincial de la CUT tiene su propio análisis en torno a este escenario y de ello ha conversado este viernes con SURLINK.
Y SIN EMBARGO SE MUEVE…
-Don Mauricio Navarrete, ¿valió la pena este paro de los empleados públicos en términos de los resultados obtenidos?
-“Definitivamente sí. Valió la pena, porque los trabajadores exigieron salir a la calle y era deber de cada dirigente sindical escuchar el clamor de los trabajadores, y lo que se hizo fue eso”.
-Pero en términos económicos, que es lo que mueve básicamente estos movimientos reivindicativos ¿valió la pena, sí o no?
-“En términos económicos nosotros estábamos planteando mucho más. Estábamos planteando un 8,9 y el gobierno como rompió la mesa nos estaba ofreciendo un 3,7, el resto era especulación. Después al final cuando ya fueron muchos los rechazos ofreció un 4,2 y nosotros seguimos exigiendo más porque creíamos que era justo, y sobre todo en materia de los despidos, (exigíamos) que se firmara un protocolo de acuerdo de que se iba a terminar con ese asunto. Y cuando tuvimos más expectativas fue cuando la Cámara de Diputados rechazó hasta la idea de legislar. Ahí dijimos nosotros: vamos por un camino que puede ser favorable para los trabajadores”.
-Con todo, ustedes ya se habían bajado del 8,9 inicial a un 5 por ciento y sin embargo, finalmente, obtuvieron sólo el 4,2, menos que lo obtenido en años anteriores.
-“El año pasado fue de un 4,5 por ciento, si mal no recuerdo”.
INSÓLITO ACUERDO DE CÚPULA
-Se dice que al final esta resolución es un triunfo del gobierno y que fue posibilitada por la actitud que tomó el presidente del Partido Socialista, como diputado, de no votar. Sin embargo en las últimas horas se ha sabido que ello ha sido parte de un acuerdo que asumieron el presidente de la CUT Arturo Martínez y el diputado Osvaldo Andrade, el máximo dirigente de la CUT y el máximo dirigente del PS. O sea, aquí se ha dado un acuerdo que no ha salido de la institucionalidad ni siquiera de los trabajadores, ni de la institucionalidad política, sino que ha sido un acuerdo netamente de cúpula. ¿Qué comentario le merecen a usted estos hechos?
-“Bueno, si eso es así, porque la verdad es que nosotros hemos escuchado también ese rumor, creo que estamos frente a un escenario bastante lamentable, porque uno de los problemas por los cuales la Concertación perdió el gobierno es precisamente por los acuerdos de cúpula y de no escuchar a las bases. Y si eso es así creo que es lamentable. Ahora, me gustaría saberlo oficialmente si es así y cuáles fueron las razones, porque lo que está claro es que hubo, a nuestro juicio, dado el resultado, dada la declaración del diputado Andrade que prácticamente quemó el hemiciclo en su minuto cuando tuvo que intervenir, no es concordante con la actitud después de haberse retirado y no haber votado, lo que permitió que el gobierno triunfara con este 4,2 por ciento de reajuste que nos entregaron. Y desde ese punto de vista yo encuentro lamentable que haya sucedido justamente con aquel diputado que representa los ideales del Partido Socialista, que dice en su carta de navegación y en su declaración de principios que es el partido de los y las trabajadoras”.
-¿Y qué comentario le merece la actitud de Arturo Martínez que es el máximo representante de la CUT?
-“Es que por eso mismo le digo, yo quisiera saber cuál es la razón porqué tomaron una determinación como ésta, porque se ha hablado que aquí era el triunfo de Martínez, del gobierno, y la derrota de Raúl de la Puente. Entonces, eso es lo que yo no logro entender y los trabajadores de la mesa del sector público tampoco lo logramos visualizar ayer (jueves) cuando nos reunimos para analizar esta situación”.
-O sea, está bien oscuro el panorama. Un analista ha comentado que en el marco de este conflicto y tras bastidores se ha desarrollado un gallito entre Martínez y de la Puente, en términos de quién va a ser el interlocutor válido del movimiento sindical chileno frente al gobierno de Piñera en las negociaciones que vendrán en los próximos cuatro años, porque claramente esto del 4,2 por ciento ya se terminó. Se trataría de luchas intestinas a nivel de la cúpula sindical que se dan a espaldas de los trabajadores, en buenas cuentas.
-“Yo creo que estamos frente a una situación que es muy compleja para los trabajadores. Si se está mirando desde el punto de vista de quién mantiene el liderazgo creo que es una pésima señal y un muy mal panorama para los y las trabajadoras, porque lo que hoy día necesitamos para enfrentar un sistema de gobierno que es duro, que quedó demostrado hoy día, es la unidad de los trabajadores por sobre los personalismos. Y si hoy día se está actuando por personalismo o por querer posesionarse frente a una autoridad que no está escuchando, creo que los únicos que vamos a perder más aún vamos a ser los trabajadores”.
“Y ya lo estamos viendo –agrega- porque tenemos clarísimo que el sindicalismo debe tener una posición socio política, y cuando hablo de tener una postura socio política estoy hablando de que el movimiento sindical no solamente tiene que estar preocupado de un reajuste, de un bono. Tiene que estar preocupado de los temas que hoy día afectan directamente a la sociedad, que somos los trabajadores. Entonces, en un escenario como ese ya solamente nos queda un 40 por ciento de la educación pública, por lo tanto, si esta cosa sigue y con esta pelea por el liderazgo lo más probable es que terminemos sin educación pública. Lo mismo está pasando con la salud…”.
-Por eso le preguntaba si había valido la pena haberse movilizado durante tantos días con el consiguiente desgaste del movimiento y los efectos a nivel de los usuarios…
-“Eso tiene dos miradas. Porque si usted me pregunta si valió la pena haber salido a la calle cuando el gobierno en principio había dicho un 4,2 y no se movió de ese 4,2, uno puede decir: claro, no valió la pena porque se debió haber aceptado ese 4,2 dos semanas atrás y estaba zanjado el problema. Sin embargo, se logró mejorar algunos bonos que era lo más sentido por la gente; yo digo lamentablemente, porque el bono es pan para hoy día y hambre para mañana; pero creo que valió la pena desde el punto de vista de que los trabajadores nos decían a nosotros: "no nos vamos a poner de rodillas",  y hoy día la gente está digna. Incluso hemos tenido ayer (jueves) conflicto con el Servicio de Salud, hoy día tuvimos una reunión y hemos logrado acercar posiciones, pero es gracias a la entereza  que tuvieron los trabajadores. Y desde ese punto de vista yo sigo sosteniendo que valió la pena que los trabajadores se hayan movilizado. Porque aquí el gobierno apostó a tirar el reajuste a última hora para que no hubiera discusión, pero también hizo gallo con los trabajadores porque pensó que el sector público (se iba a cohibir) y a pesar de todos los despidos que ha habido, a pesar de todos los amedrentamientos, los trabajadores se movilizaron igual”.
-Esta manera como ha terminado este conflicto marca también una suerte de punto de inflexión para el movimiento sindical chileno, porque esto nunca había pasado; aquí incluso se habla de traición y dentro de la misma cultura de la izquierda tradicionalmente ligada al mundo laboral. El PPD dijo que este triunfo del gobierno expresado en un reajuste del 4,2 por ciento va a gravitar en el bolsillo del trabajador el día que este se jubile, como dice usted: pan para hoy día y hambre para mañana. ¿Qué opinión tiene de eso?
-“Mire , cuando uno escucha las declaraciones del PPD, cuando uno escucha las declaraciones de la misma Democracia Cristiana,  las trata de equilibrar con lo que dijo Melero (UDI), quien dijo: “los trabajadores no se qué reclaman si en términos reales están recibiendo como un 9,2 por ciento de reajuste”. Si nos hubieran entregado a nosotros un 9,2 por ciento de reajuste y ningún bono, yo hubiese quedado feliz, porque todo eso significa que desde allí se empieza a construir la plataforma de negociación del próximo año, y eso hubiera incrementado nuestras remuneraciones y también nuestros fondos previsionales. Lamentablemente, hoy día en Chile con el sistema de AFP, que tampoco fuimos capaces de cambiarlo,  los trabajadores se están jubilando con una miseria porque es por capitalización individual y efectivamente hoy día este 4,2 perjudica a los trabajadores cuando tengamos que jubilar, porque las jubilaciones siguen siendo muy míseras y en la medida que tengamos reajustes ratones las jubilaciones van a seguir siendo ratonas”.
LA CUT TIENE QUE REPLANTEARSE Y TRANSPARENTARSE
-¿Usted cree que con este escenario el movimiento sindical chileno tendrá que ir a una reestructuración, previo recuento y análisis de lo que ha pasado y porqué ha pasado? ¿cómo visualiza el futuro de este importante sector de la sociedad usted como dirigente local, de regiones?
-“Hay varias cosas que a uno le duelen. Y fundamentalmente duelen porque nosotros acá (en Osorno) hemos estado construyendo unidad. Primero hemos tratado de clarificar el tema de que esta es la negociación de la ANEF, porque no lo es. Porque aquí habían 13 gremios negociando, incluída la ANEF. Y quien conducía era la CUT. Y acá nosotros hemos logrado construir unidad entre el sector público porque no todos pertenecen a la ANEF: la salud, los municipales, la JUNJI, en fin, no pertenecen a la ANEF. Y hemos logrado ir trabajando en conjunto, hay un respeto entre nosotros, nos escuchamos y eso ha permitido que la gente nos crea. En el interior del hospital, por ejemplo, tenemos tres organizaciones distintas. Para los mismos trabajadores y por primera vez logramos unificar criterios para avanzar con un solo propósito. Entonces creo que el rol que juega la CUT es fundamental, pero la CUT tiene que replantearse frente a su actuar, o transparentar sus actos, porque si no hay una transparencia aquí se puede fraccionar más un movimiento sindical que no es lo suficientemente fuerte como nosotros lo quisiéramos; no es un movimiento débil, pero no es lo suficientemente fuerte”.
“Y además –advierte- cuando ya hemos escuchado que el gobierno pretende negociar por rama con el sector público, porque eso sí que va a ser un debilitamiento brutal para los trabajadores”.
LA CUT OSORNO “EN SITUACIÓN DE CALLE”
-¿Cómo visualiza el futuro inmediato del sindicalismo local luego de toda esta compleja experiencia?
-“Primera cosa, yo quiero recordar que hace más o menos tres años atrás en este mismo lugar (Plaza de Armas de Osorno) usted me entrevistó por primera vez. Y hoy día han pasado tres años y a pesar de que le hemos cambiado el rostro a la CUT de Osorno me sigue entrevistando en el mismo lugar porque la CUT sigue sin tener un lugar físico donde estar”.
“Ese es un problema –continúa- porque los trabajadores deberían tener el palacio que represente a los trabajadores, aunque sea una mediagua, pero deberíamos tener algo que represente en donde puedan llegar los trabajadores. Y eso no ha ocurrido, porque no ha habido voluntad y porque los dirigentes de provincias hacemos patria, porque no tenemos ningún recurso, nunca nos llega absolutamente nada para hacer nuestro trabajo sindical; lo hacemos con las patas y el buche, como se dice. Hay una filantropía por parte de los dirigentes, muchos dirigentes colocamos de nuestros bolsillos la plata de los pasajes y pagamos nuestros teléfonos, tenemos que recorrer las organizaciones, tenemos que ir donde la autoridad sin ningún recurso. Y ahí no tenemos apoyo de la cúpula nacional. Esto que estoy diciendo yo sé que es duro, pero es la realidad y hay que decirlo, porque muchos creen que ¡claro!, el movimiento sindical no sirve para nada, que se desprestigian los dirigentes, pero no saben, primero, que no hay un apoyo y no saben cuánto sacrificio significa ser dirigente. Y no me estoy quejando, porque me gusta, y voy a seguir siendo dirigente hasta que las fuerzas me acompañen y mientras siga teniendo el respaldo de los trabajadores”.
-¿Socialista también, a pesar de lo que ha pasado?
-“Mire, yo soy de los que cree que uno es socialista por un tema de convicción, yo no puedo dejar de ser socialista porque algunos socialistas actúen de una forma poco clara y transparente. Creo que el socialismo en su esencia identifica mucho al movimiento de los trabajadores. Y creo que hay mucha gente que sin ser militante socialista es más socialista en sus acciones que aquellos que se dicen ser socialistas”.
LOS TRABAJADORES del sector público en Osorno derrocharon unidad y esperanzas durante sus acciones en la calle, ante todo pacíficas, pero no era por el 4,2 por ciento, ni menos por la manera como concluyó el conflicto.

 
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