| AYSÉN SACA LA CARA POR LAS REGIONES |
|
El poder del centralismo tiene que comprender de una vez por todas que el sur ya no aceptará más postergaciones ni discriminaciones. La rebelión aysenina y la anterior magallánica son anuncios de una nueva era en nuestro país; señores del poder, tomen nota ahora o callen para siempre....
SURLINK | MARTES 21 de febrero del 2012 | 09:58 hrs. En medio de nuevas manifestaciones públicas y otras acciones cada vez más radicales se cumplió este lunes la primera semana de movilizaciones en la Región de Aysén, contando con la forzada presencia de dos ministros de Estado, aunque no los claves que pide la ciudadanía, en virtud de esa maña del gobierno de no ceder tanto para no mostrar debilidad.Precisamente basado en ese criterio "distractor", la semana pasada vino al sur el subsecretario del Interior Rodrigo Ubilla, sin ninguna atribución -"no empoderado", como se dice hoy- siendo el resultado inmediato que la gente se sintiera burlada y la convocatoria de la movilización se extendiera como reguero de pólvora por la zona. La iglesia católica, gremios del rodado, los alcaldes e incluso partidos oficialistas han terciado, en uno u otra grado, en favor de las demandas regionales. Incluso -el lado oscuro de la fuerza-, este nuevo clima ha permitido la entrada de los ya clásicos elementos extremos, que siempre encuentran caldo de cultivo en estos campos de intransigencia.Y como si fuera poco, la cuestión aysenina se está convirtiendo en un nuevo dolor de cabeza para el gobierno a nivel nacional, ya que ha alentado a grupos opositores -tanto de la capital del país como de regiones- a manifestarse contra el gobierno esta vez bajo las banderas del regionalismo. Un fenómeno "temprano" y sorpresivo, si se quiere, por cuanto todas las proyecciones relativas a conflictividad social habían sido fijadas para el periodo de clases.Nadie serio quiere hacer una revolución social en Aysén, ni menos incorporarse a territorio argentino, aunque lo diga cierta prensa bonaerense. Si el acento comienza a ponerse en esas nimiedades -que si bien podrían rondar por las cabezas de alguien- lo que resultará es que la población comenzará a sentir mayor frustración porque el Poder a través de sus agentes comunicacionales insiste en desviar la mirada de las cuestiones esenciales, para un "embolinamiento de perdiz", y así no cambiar nada finalmente.Si más encima se trae desde Santiago u otras ciudades del país un fuerte contingente policial "pa`correr palo", como se comenta, no queda nada más que esperar que la indignación crezca y que la "lógica" de la violencia se imponga.¿Por qué cuesta tanto escuchar a la gente y cuando pide cuatro ministros les mandan sólo dos? ¿Para qué exarcebar los ánimos con algo tan simple para el Estado? Si no es para dilatar y desgastar a la ciudadanía se podría pensar en que realmente no existe ánimo en Santiago de solucionar los problemas. Porque no resulta verosimil especular que la actual cúpula gobernante no comprenda lo que está pasando en el sur austral patagónico y las proyecciones que tiene todo este fenómeno, con todos sus doctorados y gente de primera linea, como suelen autodefinirse.A lo mejor -y esto es lo más probable- temen que cediendo aquí podrían estimular nuevos brotes en otras regiones del país.Bueno, pero entonces aborden la solución de los problemas ahora ya, y déjense de estar echándose la culpa unos a otros como si se tratara de hinchas del Colo y de la U, entre la izquierda y la derecha, porque al final de cuentas hoy las personas entienden que la deuda con las regiones no va por esa vía sino que ha sido resultado del comportamiento histórico centralista de la clase política chilena en su conjunto.Hace un año, a propósito del estallido en Magallanes nuestro medio SURLINK lo planteó: se estaba inaugurando una nueva época en que las regiones salían a golpear la mesa para exigir lo que el centralismo les ha negado. Pues bien, aquí vamos. No sería nada de raro que la efervescencia se extendiera hacia la norpatagonia, o hacia otras regiones del país, porque hay muchos temas pendientes y muchas promesas no cumplidas que son combustible para incendios sociales; y podría suceder no necesariamente ahora, sino que en los próximos años. Además hay una clase política regional -que quiere ser réplica de la nacional- que vive enfrentada en las mismas rencillas de la llamada "gran" política -derecha, izquierda, derecha, izquierda... etc-, disputándose protagonismos, cortes de cintas, anuncios, portadas de diarios, pantallas de TV, en fin. Todo eso termina cansando a la gente. No hay duda.Respecto de Aysén y aunque el ministro Mañalich ha hecho declaraciones triunfantes la mañana de este martes, prometiendo y firmando aquí y allá, hablando de miles de millones, habrá que ver la viabilidad de esos acuerdos. La gente del sur ha sido formada en la desconfianza. Es cierto que es paciente, aunque este último rasgo está comenzando a desaparecer. Pero una nueva burla es muy probable que el sureño ya no la soportará. Además, si les ha resultado tan "fácil" anunciar que se puede construir esto y lo otro en materia de salud y que hay recursos para ello ¿por qué han tenido que esperar que una región se levante para tomar decisiones?Con todo, el tema del combustible que está pendiente aún a estas horas en Aysén es de esperar que no se convierta en más combustible para el conflicto. Manden un ministro "empoderado", que corte el queque, es todo lo que pide la ciudadanía.Caja de comentarios de Facebook para Joomla
|
