COORDINACIÓN DESDE SANTIAGO Y LAS MOVILIZACIONES PATAGÓNICAS

Hay ciertos personeros del centralismo que creen que los sureños somos tan ingenuos como para dejarnos manejar, como antes.

 

SURLINK | JUEVES 16 de febrero del 2012 | 22:00 hrs.

Se equivoca el ministro Longueira: el malestar y las movilizaciones del mundo patagónico no están siendo digitados, ni coordinados por Santiago; lo que sí lo es, históricamente, es el abandono, la discriminación, el ver al sureño como un ciudadano de segunda clase, que tiene paciencia infinita y que puede esperar... que se traga las promesas; todo eso sí que es coordinado desde  Santiago.

Aquí también se quiere ver al hombre, a la mujer y al joven sureño como un objeto susceptible de ser manejado desde afuera. Y no es así, talvez lo fue en el pasado cuando el atraso era aún mayor, pero hoy no, porque hay nuevas generaciones conscientes y preparadas para construir su propio destino.

No señor Longueira. Desde Santiago lo que se coordina y maquina es cómo sacarle provecho a los recursos naturales de la Patagonia chilena, ahora que han agotado los del centro sur del país. Y les importa un comino hacerlo con todo el peso del Estado porque ahí sí que Chile es uno solo, pero no cuando se trata de repartir en forma equitativa las platas de la nación.

Ya lo dijimos hace más de un año cuando se gestaba la gran movilización que paralizó la Región de Magallanes, que tuvo al país en jaque y llevó por el suelo el respaldo ciudadano al actual Presidente: Las regiones están despertando, hastiadas de un centralismo excluyente que nos quiere hacer creer que vamos a solucionar problemas antiquísimos –no solamente de los últimos 20 años- solamente con la firma de convenios, con primeras piedras, anuncios y cuanta verborrea demagógica emplea el centralismo y en general la clase política que se turna para gobernar.

Este estallido en la Región de Aysén es parte de ese proceso –independiente del curso que adopte en las próximas horas y días- y si bien pueden frenarlo a punta de promesas y mucha tele, no les quepa la menor duda que seguirá creciendo en los próximos años, probablemente durante los veranos, que es la época en que la gente del sur puede salir a la calle.

De nada servirá emplear el argumento de que el crecimiento económico es liderado por la Región de Aysén, porque lo más seguro es que esté favoreciendo a los mismos de siempre y en especial a los propietarios y gerencias generales instaladas en Santiago. Porque si estuviera favoreciendo a la población esta no tendría porqué lanzarse a protestar, parece obvio.

Tampoco hay que facilitarle las cosas a los politicastros de viejo cuño que intentan manejar para su molino los vientos del conflicto. Siempre tratan de hacerlo. Pero todos ellos y sus partidos son parte del mecanismo del centralismo que ha creado estos escenarios de abandono en el sur y del cual han profitado. No aceptemos que vengan rasgando vestiduras ahora.

Por eso es importante aprender de la experiencia de Magallanes 2011. Se debe propiciar un liderazgo local, con dirigentes que pertenezcan a las verdaderas bases de la sociedad, que sepan lo que es pelar el ajo en estas a veces inclementes condiciones, y, sobre todo, salir adelante. Pero esta es una batalla larga en la que no se tiene que bajar los brazos, y, sobre todo, evitar también que los sectores extremos y más impacientes asuman el liderazgo del proceso, ya que le terminan restando el interés y la disposición de las amplias mayorías ciudadanas que rechazan la violencia y la exclusión. Es decir, hay que evitar en los hechos cambiar un tipo de exclusión, el actual, por otro. Así de simple.

Lo anterior debe hacernos reflexionar a los sureños en la necesidad de que definitivamente lleguen al Parlamento genuinos representantes de nuestro territorio, nacidos y criados (NYC), que realmente entiendan como se vive en el sur y que defiendan nuestros intereses frente al centralismo. Es casi lo mismo que están reflexionando hoy día los jóvenes chilenos: nuevos representantes surgidos desde las entrañas de la sociedad para poner en valor el o los días de votaciones a quienes la llevan como ciudadanos.

Talvez un consejo macrorregional patagónico, una asamblea ciudadana patagónica que abarque al menos el territorio desde la Región de Los Ríos al sur austral. Lo importante es una fórmula de asociatividad que nos involucre a todos, transversalmente, no solamente a los actores políticos, que esté centrada en una plataforma común que interprete a trabajadores, empresarios, profesionales, jóvenes, adultos, mujeres, etc., toda la diversidad que vive en el territorio. Así nadie estará solo y tendremos más peso a la hora de exigir nuestros derechos como chilenos dignos que somos.

 

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