| LA RESPONSABILIDAD DE LA CLASE POLÍTICA CHILENA |
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La polarización social y política en nuestro país siempre ha comenzado cuando se le da los espacios a los más extremos, de derecha o de izquierda. ¿Se va a repetir la historia?
DOMINGO 23 de octubre 2011 Un fuerte llamado de atención para la clase política chilena ha surgido este sábado en Osorno: Ni el gobierno, ni la oposición han sido capaces de encontrar una solución al prolongado conflicto estudiantil que empaña hoy la convivencia democrática de la sociedad chilena, siendo que es su responsabilidad ya que controlan el Poder. Y como ocurre en todo proceso de conflictividad social, a la luz de los acuerdos alcanzados por la dirigencia estudiantil universitaria, está claro que han comenzando a ganar terreno definitivamente los sectores de línea dura, lo cual anuncia desenlaces imprevisibles y probablemente nefastos para el país.¿Quién no ha estado a la altura?, preguntamos a propósito de la bizantina discusión que mantienen el ministro de Educación, Bulnes y el presidente del Senado, Girardi. Ambos, parece, a la luz de los hechos.Independiente de las ideologías que ambos personeros defienden, que pueden ser muy legítimas en un ambiente de respeto a la diversidad como el que tuviese que imperar en una sociedad madura y tolerante, los hechos concretos muestran que el control –o la buena administración de la sociedad- se escapan de las manos de la elite. ¿Quiénes van a pagar los platos rotos?, pues, los mismos de siempre, los mismos que lo pagaron ayer, anteayer, y probablemente a partir de hoy: los que no tienen poder ni político, ni económico, que son la mayoría.Que Camila Vallejo y Giorgio Jackson tuviesen que retirarse antes de la reunión de la Confech no pasa necesariamente por un problema de pasajes de un bus. Eso es prácticamente una declaración diplomática que intenta esconder lo que está sucediendo dentro del movimiento estudiantil. Es imposible no deducir que es el reflejo de que la línea dura se ha comenzado a adueñar del proceso. ¿Por qué?, porque no hubo nunca una real alternativa de solución que legitimara social y políticamente a estos dirigentes, en especial a Camila, afectada por la estigmatización que cierto poderoso sector del país sigue haciendo de todo lo que huela a comunista.Porque está más que claro que ambos dirigentes podían haberse quedado a alojar en Osorno. Simpatizantes y gente que los admira, con gusto les podrían haber ofrecido alojamiento y atenciones, si no hubiesen tenido dinero para hotel. Pero no, al menos Camila se fue de la ciudad la misma noche del sábado, fueron testigos de ello periodistas que la vieron partir en el Terminal de buses y que la entrevistaron en ese lugar.Se temía esto. Y al parecer ha sucedido. Las riendas del movimiento es probable que ya no estarán en manos de estos dirigentes que lo mantuvieron durante meses. Surgirán otros líderes, talvez más extremos en sus posiciones, pero el país habrá perdido una oportunidad de realizar cambios a su favor, debido a la verdadera “intransigencia” del conjunto de nuestra clase política.Tal como ha ocurrido en otros ciclos de nuestra historia, donde al final terminan pagando los costos los jóvenes, nuestros hijos y nuestros nietos, incluso.Mala la carta jugada por la clase política. Tenemos que decirlo, porque sabemos por experiencia propia hacia donde conducen estas “coyunturas”.Talvez, pudiese surgir un penúltimo momento de reflexión entre quienes ejercen el Poder, o los poderes, y evitar que nuestro país vuelva a transitar por una larga y prolongada noche oscura.¿Tanto cuesta poner en valor la capacidad y el carisma de dirigentes jóvenes que el día de mañana pudiesen administrar de mejor forma y contenido a nuestro país?Y es que no podemos olvidar que las posiciones extremas de un sector tienen como efecto inmediato extremar las del otro, o de los otros. Y que esa factura se cobra en sangre.Caja de comentarios de Facebook para Joomla
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